Historia

La Escuela de Biología fue creada en 1987, teniendo como sede original parte del Tercer Patio del Edificio Carolino en el centro de la ciudad de Puebla.

La Biología es una ciencia que estudia a la vida, por tanto los fenómenos y procesos que ocurren a los seres vivos; hay quienes piensan que existe desde el momento en que el ser humano entra en contacto con la naturaleza y tienen el interés por conocer los distintos animales y plantas que lo rodean y darles nombre y encontrarles utilidad, al asumir este punto de vista, lo que no se valora es que toda esa actividad de búsqueda, de acumulación, de ordenamiento de información y conocimiento, no posee el estatuto de cientificidad. Esta concepción no es científica: se acerca más al naturalismo que dará lugar a la Historia Natural.

Se constituye como tal en el siglo XIX, cuando cuenta con verdaderos paradigmas, como son la Teoría Celular, formulada por Teodoro Schwan y Matías Jacobo Schleiden en 1839, la Teoría de la Homeostasis, esto es la regulación del medio interno de los organismos formulado por Claude Bernard en 1878, la Teoría de la Evolución formulada por Charles Darwin en 1859 y la Teoría de la Herencia planteada por J. Gregorio Mendel en 1856, pero redescubierta en 1900, por Cari Correns, Erich Tschermak y Hugo de Vries; antes de eso, lo que tenemos sería la prehistoria de la Biología.

Ha avanzado de manera notable, a tal punto que ocupa una posición central entre las ciencias.

Hoy áreas de la Biología como la Genética, biotecnología, la ingeniería Genética, la Ecología, la investigación biomédica aplicada, etc., son fundamentales no sólo para el conocimiento de la vida y de la naturaleza, sino para el desarrollo tecnológico y social.

Antecedentes en México y Puebla

La enseñanza de la Biología en México tiene como primeros antecedentes los cursos de Botánica, evolución, Biología general, Zoología y Microscopía, impartidos de 1911 a 1925 en la Escuela Nacional de Altos Estudios por unos pocos científicos, entre los que cabe destacar a Cari Reich, Guillermo Gándara, Enrique Beltrán, Agustín Reza y Alfonso L. Herrera. Este último publicó en 1904 "Nociones de Biología", primer libro de esta disciplina escrito por un mexicano. En ese trabajo, escribe Ismael Ledesma Mateos, "Herrera expone de manera clara la primera de las cuestiones definitorias de la Biología como ciencia, donde, de acuerdo al marco analítico enunciado la Biología se constituye como tal hasta que cuenta con principios unificadores, como el de la unidad de lo viviente enunciado en la teoría celular". El trabajo de los investigadores mencionados culmina en 1929 con la creación del Instituto de Biología por el doctor poblano Isaac Ochotorena, en la recién creada Universidad Nacional Autónoma de México. En la década de los cuarenta, ya con el carácter de licenciatura, se abre la carrera de Biólogo en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), seguida en la década de los cincuenta con la carrera de Biólogo en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Hacia las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado la carrera de Biología se expande de manera notable, a 15 y a 19 instituciones, respectivamente.

La historia registra importantes expresiones de desarrollo de la Biología en nuestra entidad. Es de señalarse que el primer Tratado de Fisiología publicado en el continente americano (1727) fue realizado en Puebla por Marcos José Salgado. En 1825 la Academia Médico-Quirúrgica —cuya fundación en 1824 constituye, al decir de los historiadores Efraín Castro Morales y Miguel Marín H., "uno de los hechos más destacados para la historia de la medicina en Puebla" impulsa la publicación de las "Tablas Botánicas", de D. Julián Cervantes, las cuales fueron el primer texto escolar de esa materia en el país. Se hallaban organizadas en trece tablas, de acuerdo con el método de Carl Linneo. Su publicación fue ampliamente difundida y enviada tanto a personalidades de la vida cultural y científica (entre ellos Vicente Cervantes, Pablo de la Llave y Lucas Alamán), como a los ministros de relaciones, negocios, hacienda, guerra y marina del Gobierno Central.

Hacia 1814 un grupo de farmacéuticos encabezados por el doctor Ignacio Rodríguez Alconedo funda un jardín botánico con el propósito de que ahí se impartieran cátedras para enseñar ciencia (Farmacia) a beneficio de la humanidad y de los jóvenes dedicados a la farmacia y demás ramos de la Medicina; extendiendo también sus miras a la química, aunque sea solamente en la parte que pueda ilustrar la farmacia. No obstante su corta existencia, el jardín botánico cumplió eficazmente su objetivo. Su herbario sirvió para formar la primera farmacopea impresa en México. Contaba con "vivienda del jardinero", librería, depósito de semillas, de plantas, de instrumentos, farmacia y un laboratorio químico abovedado para evitar incendios. Las primeras clases de farmacia, botánica y química que se impartieron en Puebla, se albergaron en dicho jardín.

En el Colegio del Estado, en 1828, don José Manso impulsó la creación de un magnífico museo, que dio origen al gabinete de Historia Natural, el cual contenía una riquísima colección de ejemplares de organismos disecados, frascos de vidrio con organismos o estructuras de ellos, preservados en líquidos especiales, maquetas de plantas y animales, así como instrumentos para la demostración de fenómenos biológicos.

En la Universidad de Puebla (1937-1956) se realizaron interesantes estudios acerca de la morfología de los núcleos celulares y la búsqueda de formas de cuantificar su volumen. En esa etapa la institución contó con un laboratorio de Biología, el cual emprendió estudios citológicos de consuno con el Laboratorio de Fisiología del pulmón, hígado, riñón y corazón de los animales. Una parte importante de los materiales de dicho laboratorio fue donada en 1941 por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho.

En la Universidad Autónoma de Puebla se creó el 26 de julio de 1958 el Laboratorio de Ciencias Biológicas y Medicina Experimental, siendo rector el doctor Manuel S. Santillana. Pocos años después, en 1963, surge el Instituto de Biología "doctor Enrique Beltrán" (IBEB), en honor al sabio y eminente biólogo mexicano. Dicho centro surgió en el contexto de las transformaciones académicas y culturales que estimuló el movimiento de reforma universitaria que estalló en 1961, el cual se propuso entre sus principales objetivos abrir la institución a los vientos de cambio que soplaban a nivel mundial en los terrenos de la ciencia y la tecnología. El IBEB se trazó el objetivo de poner la ciencia al servicio del bienestar humano, es decir, aprovechar todos los conocimientos científicos para servicio del hombre a fin de que los recursos naturales alivien su miseria, alimenten su cuerpo, le proporcionen salud frente a las epidemias de parásitos y microbios, para proporcionar a la humanidad el máximo de seguridad y bienestar.

El entonces rector, Manuel Lara y Parra, designó al doctor Julio Glockner rector provisional de la institución en 1961 como director del instituto de Biología, quien puso un gran entusiasmo en dicha tarea, pese a los limitados recursos humanos y materiales de que disponía (al parecer sólo contaba con 5 investigadores, y con un equipo de ayudantes muy reducido). Entre otras cosas, en el instituto se realizaron estudios de botánica, protozoologia y edafología. Glockner anhelaba que el Instituto, en un futuro no muy lejano se convirtiese en el núcleo forjador de una escuela de Biólogos modernos, organizados en una forma más adelantada que sus congéneres. Lamentablemente, debido a las vicisitudes que experimentó la universidad en esa época, el proyecto de referencia no logró cristalizar, desapareciendo el instituto en el año de 1972. Pero si bien no logró convertirse en el pilar de una escuela de Biología, su efímera existencia puso de relieve el interés de esa generación de universitarios por impulsar un proyecto en esa dirección.

Surgimiento de la Escuela de Biología de la BUAP (julio de 1987)

No es sino hasta 1987 que surge en la BUAP una escuela de Biología, como culminación de un proceso que se inició en 1985, cuando el entonces rector Alfonso Vélez Pliego le encomendó al Biólogo Ismael Ledesma Mateos la elaboración de un proyecto para la creación de dicha escuela, pues ambos consideraban que la existencia de la misma era un enorme vacío en la vida académica de la institución. Fue así como Ledesma Mateos, biólogo egresado de la Unidad Iztacala de la UNAM y maestro en ciencias por el CINVESTAV, se dio a la tarea de organizar y coordinar un equipo en el que participaron los biólogos y maestros en ciencias José Federico Castro Muñoz Ledo, Francisco B. Pliego Rivero, Rosa Elena Manzanilla López, Ana María Sierra Honigman, Eric Daniel Gutiérrez, Columba Hernández Alpizar, Guillermo Flores Delgado, Rene Alfredo Moreno Hernández, Samuel Parra Ruiz y María Eugenia Gutiérrez Castillo. Éstos, a su vez, fueron auxiliados por la maestra en ciencias Marisela Rodríguez Acosta, el biólogo Miguel Hólgrem Urba, el doctor Augusto Moreno y Moreno, el maestro en ciencias Arturo Reyes Lazalde, y el mvz Juan Lozada León.

Aparte de demostrar la necesidad de la carrera de Biología en la BUAP, el documento de referencia contiene el mapa curricular del proyecto de plan de estudios y sus líneas generales, así como resuelve cuestiones tales como la organización del trabajo académico, la definición de los perfiles de la planta académica, y los requerimientos materiales y humanos que implicaba la creación de dicha escuela.

Cabe mencionar que el proyecto de plan de estudios era realmente novedoso, ya que proporcionaba una visión alternativa de la biología y de su enseñanza, por lo que se incluyó una extensa fundamentación, comparándola con los planes de estudio de otras instituciones, vigentes en esa época.

Una vez que cristalizó el proyecto después de varios meses de intenso trabajo de análisis, discusión y reflexión él mismo fue presentado por sus promotores a algunas de las principales autoridades académicas en la enseñanza de la biología del país a fin de conocer sus opiniones, sugerencias y recomendaciones. El veredicto fue positivo. Así, por ejemplo, el jefe de Laboratorio de Bioquímica de la Unidad de Morfofisiología de la ENEP-Iztacala-UNAM, M. en C. Sergio González Moreno, expresó: "En general me parece un proyecto muy bien estructurado, que de llevarse a cabo seguramente contribuirá a mejorar la formación de Biólogos, y consecuentemente permitirá su inserción eficiente en los sectores de la producción y de la investigación científica y tecnológica del país". Asimismo, la M. en C. Juana M. Navarrete Palomo, Jefa del Departamento de Ciencias Naturales y Dirección Adjunta de Desarrollo Científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), comentó que una vez realizada la revisión cuidadosa del Proyecto del Plan de Estudios para la carrera de Biología en la Universidad Autónoma de Puebla, considero que cumple con los requisitos para la formación de profesionales de la biología. También opinaron favorablemente el destacado investigador Antonio Lazcano Araujo Reyes, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el doctor Salid Kuri-Harcuch, del Departamento de Biología Celular del CINESTAV-IPN, y la M. en C. Kathleen Ann Babb Stanley, del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Pasaremos enseguida a comentar algunos de los aspectos más destacados del proyecto. "La carencia de una escuela de Biología (en la BUAP) se señalaba; donde biólogos formen nuevas generaciones de estudiosos de la vida, es un serio vacío, que ya es momento de llenar. Una universidad moderna que se aprecie de serlo, requiere cultivar todas las áreas del conocimiento humano y la biología es sin lugar a dudas un área fundamental. Al momento actual existen en nuestra universidad las condiciones de creación de una escuela de biología; dada la existencia de una gran cantidad de recursos que requieren de la participación del biólogo para su atención.

Se aludía, en concreto, a las transformaciones que trajo consigo el movimiento de Reforma Universitaria en las décadas de los sesenta y los setenta, las cuales generaron un ambiente propicio a la investigación, tal como lo ponían de relieve hechos tales como el surgimiento del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP) en 1973 (en el que existían los departamentos de ciencias fisiológicas y edafología), la puesta en marcha de todo un cúmulo de proyectos en el área de físico-matemáticas, como es el caso del departamento de semiconductores. La institución, además, hacia esa época contaba ya con todo un complejo de recursos y de condiciones que favorecían directa o indirectamente la creación de una escuela de biología. Tenemos, por ejemplo, las zonas vegetacionales en la cercanía con su Unidad Regional de Teziutlán, que podrían convertirse en áreas naturales protegidas, dadas sus características bióticas, en las cuales se podrían instalar estaciones biológicas, en las que se realizaría investigación acerca de nuestros recursos naturales y al mismo tiempo podrían constituirse en una espacio de elaboración de tesis y realización de prácticas de campo.

Los promotores del proyecto de la escuela de biología subrayaban, también, lo siguiente: "las características biogeográficas del valle de Puebla, el cual se encuentra ubicado entre zonas montañosas que lo aíslan, hace que en él se tengan características bióticas únicas, encontrándose desde representación del bioma desértico hasta zonas boscosas de alta densidad, correlativamente a la gran variedad de climas que podemos encontrar en el estado. Nuestra riqueza florística y faunística es de una magnitud inigualable, lo que ha llevado a la realización de una gran cantidad de estudios acerca de ello, existiendo tesis tanto de licenciatura como de posgrado de egresados de la UNAM, IPN, y otros centros de enseñanza, así como reportes de instituciones extranjeras como la Fundación Alemana para la investigación científica, en la que podemos encontrar descripciones de esta diversidad orgánica, que a pesar de ello no han permitido aún, tener conocimiento completo de la misma. De tal forma puede señalarse que en nuestro estado se encuentran grandes yacimientos fosilíferos como el de San Juan Raya, que tradicionalmente ha sido visitado en las prácticas de campo de las escuelas de biología existentes".

En este lugar, por limitaciones de espacio, no estamos en condiciones de reproducir otros aspectos fundamentales de tal documento. Sólo nos limitaremos a subrayar que el proyecto elaborado incluía su respectivo plan de estudios, el cual era muy avanzado. Proponía, entre sus aspectos más destacados, fomentar la movilidad estudiantil, esto es, facilitar que los alumnos cursaran varias asignaturas en otras instituciones, así como el servicio social y la tesis. Fomentaba la vinculación docencia-investigación. Asimismo, constaba de un nivel básico (cinco semestres), y dos ejes de orientación (biología experimental y biología de grupos de organismos), los cuales son vigentes hasta la fecha. Otra novedad interesante de ese plan de estudios, en relación con otros de ese tipo en el país, era que se incluía una cantidad importante de asignaturas relacionadas con la investigación, y se fomentaba la elaboración de tesis a través de varias asignaturas obligatorias denominadas Investigación Experimental o de Campo.

El proyecto fue presentado al rector Alfonso Vélez, quien a su vez lo turnó al H. Consejo Universitario para su revisión y análisis. En sesión extraordinaria celebrada el 14 de julio de 1987, éste aprobó por mayoría de votos y 7 abstenciones el proyecto de creación de la licenciatura en Biología.

El primer coordinador general (1987-1990) fue el maestro en ciencias Ismael Ledesma Mateos, quien, como señalamos en líneas anteriores, fue el principal promotor del proyecto. Entre los primeros profesores se encontraban la doctora Anabella Handal Nadal Silva, los biólogos Gonzalo Gómez y Sergio Barreiro Zamorano, y el pasante de biólogo Germán Barnard Alcaraz. Poco después se incorporan el QFB Efrén Vega Simont y el Mvs. Jorge Rafael Dávila Márquez.

Originalmente la escuela estuvo ubicada en el tercer patio del edificio Carolino, ocupando parte del segundo piso, en el espacio donde había estado la preparatoria popular Emiliano Zapata. Inició sus actividades con dos laboratorios de docencia (el mayor de los cuales llevaría el nombre de Enrique Beltrán, en homenaje al distinguido Biólogo mexicano), tres salones de clases, cinco laboratorios de investigación, un almacén y dos oficinas administrativas. Más adelante ocuparía más espacios en la planta baja, en las llamadas catacumbas, y en la planta alta.

La primera generación estuvo integrada por 200 alumnos, cantidad que se ha mantenido casi de manera constante como matrícula de nuevo ingreso.

Ledesma Mateos fue reelecto como coordinador para el periodo 1990-1993, sucediéndole en el cargo el biólogo Sergio Barreiro Zamorano.

En 1995 se transforma el plan de estudios a sistema de créditos, como parte de una política institucional en toda la universidad, además que se incorpora en Tronco Común Universitario. En ese mismo periodo se incorpora la escuela a la Academia Regional de Investigadores en Flora y Fauna de la Región v de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

En el mismo año de referencia —y a poco más de un año después de la sucesión rectoral en que participó como candidato— el maestro en ciencias Ismael Ledesma Mateos es obligado a abandonar la escuela por las autoridades de la universidad, como resultado de su confrontación con el entonces rector José Doger Corte. Esto se da en el marco de una crisis profunda, desencadenada por el hecho de que el Consejo de Unidad Académica le pidió su renuncia al director, biólogo Sergio Barreiro Zamorano, lo cual sucedió en el mes de abril. Esta crisis dio como resultado la rescisión o no recontratación del 30 por ciento de la planta original de profesores, de la cual sólo el Biólogo Gonzalo Yañes fue recontratado nueve meses después. El Consejo de Unidad Académica nombra al biólogo Héctor J. García como director sustituto (con carácter eventual), quien a su vez nombra a los biólogos Héctor Eliosa León y Hugo Mejía Madrid como secretarios administrativo y académico, respectivamente. Se procede a contratar a nuevos profesores para cubrir las plazas vacantes, y se llevan a cabo varios cambios de adscripción de otras unidades académicas a la Escuela de Biología, como sucedió en los casos de las QFB Rocío Pérez y Bernardette Gamboa.

En 1996 se inaugura el nuevo edificio de la escuela, ubicado en Ciudad Universitaria, contando con modernas instalaciones, cinco salones de clase, cuatro laboratorios de docencia, 13 laboratorios de investigación, 10 cubículos, una sala de cómputo y una amplia área administrativa. En la actualidad, debido a los problemas de espacio que tienen algunas dependencias de la universidad, la escuela comparte la planta baja con la dirección del ICUAP y con el herbario; el tercer piso lo ocupa en su integridad el Departamento de Ciencias Microbiológicas, también del ICUAP. Todo parece indicar que en este año las autoridades resolverán el problema de espacio de tales centros, a efecto de que la escuela recupere el edificio en su totalidad.

En 1999 la escuela recibe la primera visita de evaluación por parte del Comité Institucional Evaluación para la Educación Superior, del área de ciencias naturales —formado por profesores de la UNAM en su mayoría, Biólogos de prestigio, el cual formuló cerca de 30 recomendaciones, las cuales fueron retomadas por la planta académica en varios años de trabajo, logrando pasar del nivel dos al nivel uno de dicha evaluación. Y en 2003 se alcanzó el nivel CIEES uno.

El Consejo de Unidad Académica a partir de la fecha 2001 nombra al biólogo Gonzalo Yañes como director sustituto, el cual a su vez nombra al M. en C. Jorge R. Dávila como secretario administrativo, y al IQ Sergio Espinosa Morales como secretario académico.

En 2002 Gonzalo Yañes es nuevamente electo como director, hasta el 2004, pero este decidió dejar el cargo con motivos de superación académica. En 2004 el M. en C. Jorge Cebada Ruiz, ex alumno de la escuela, fue nombrado como director sustituto.

En la actualidad la escuela tiene alrededor de 850 alumnos y 45 profesores, de los cuales 29 son de tiempo completo (11 doctores en ciencias, 13 con maestría). De los medios tiempo y hora clase siete ya tienen posgrado. Seis pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), como son: la Dra Laura Riboni Rodríguez, Dra. Berenice Silva Gómez, Dr. Ernesto Manga Ramírez, Dr. Antonio Fernández Crispín, M. en C. Jorge Cebada Ruiz, Dra. Angélica Trujillo Hernández.

Podríamos aseverar, sin temor a equivocarnos, que la escuela ha logrado convertirse en un centro de estudios de excelencia, no sólo a nivel estatal sino nacional. En lo fundamental se conservan los aspectos centrales del plan de estudios original, aunque se han promovido algunos cambios como resultado del avance de la ciencia, lo cual ha llevado a la introducción de nuevas asignaturas. Así, en 2001 se incorporan las asignaturas de Fisiología Vegetal, Biología de Hongos y Taxonomía Sistemática, entre otras.

Entre los proyectos que la escuela se propone impulsar la transformación de la misma en facultad. De hecho ya algunos maestros han presentado algunas propuestas al respecto, las cuales están siendo examinadas por el conjunto de la planta académica. Entre otras cuestiones, se plantea abrirle paso a un postgrado general disciplinario, que tenga un tronco común, y dos o tres opciones terminales, tomando en cuenta la masa crítica de investigadores con que cuenta la escuela.